lunes, 11 de junio de 2007

...de vacaciones, en Luarca (Asturias).


Después de la gran etapa de Cuenca, pasada... toca descanso, semana de relax, cambio de aires, toca unas merecidas vacaciones, y olvidarse del dia a dia laboral y de sus quebraderos de cabeza. Por fín vacaciones previas al verano caluroso que se espera en los Madriles, el verano odiado de 40 y pico de grados, el verano insoportable de la capital del Reino. Así que, qué mejor cambio de aires que irse al verde Norte hispanico, al Cantabrico, vayas donde vayas... y solo así podras tener unos días como así fueron de tiempo fresquito y agradable para los que vamos del interior, de éste pais aún llamado España. Asturias, patria querida...tierra de gaiteiros, tierra de Nobeles --Severo Ochoa--, tierra de campeones--Fernando Alonso--, tierra de sidrinas, de verdes montes, de playas cristalinas, de buen comer...En definitiva, toma de oxigeno de cara a lo que se aproxima.

Y es que si no tuvieramos como tenemos en éste pais, una disparidad de gustos, olores, paisajes, etc.etc., tendriamos que inventarlos; suerte la nuestra de estar en un pais con tanta variedad.

Luarca fué el sitio elegido, para pasar unos días al pie de la montaña, como diría la canción de Marco, ciudad del nobelista D.Severo Ochoa; donde pudimos disfrutar de verde montaña y de grandes playas de arena oscura en su litoral, en apenas 15 min. Hotel Rural, pequeño y señorial, precioso en su conjunto en la parte vieja cercano al puerto pesquero de la Villa Blanca. En seguida pudimos observar, que la vuelta iba a ser mas dura, por el bello entorno, y por sus excesos gastronomicos a desarrollar. Una vez instalado en su guardilla, tocaba planificar nuestras rutas viajeras, "no veniamos de descanso", jejejee, queriamos conocer la parte occidental de ésta Asturias; ya conociamos parte de la Oriental.

Nos fuimos a la ría del Eo, frontera de Galicia y Asturias, una bella ría, impresionante en desembocadura, donde acudimos visitando sus regados pueblos, Castropol, Vegadeo, y Ribadeo, éste de la provincia de Lugo. Calles adoquinadas, con grandes desniveles, con una tranquilidad increible, unas gentes silenciosas; con un tiempo de unos 20º, que nos hacía ir con el fresquito en el cuerpo...después de un ágape en forma de cocido gallego (empezamos la dieta) y un salmoncito. Nos fuimos a ver los acantilados, mezclados con las singulares playas. La playa de las Catedrales, preciosa con la marea baja, para acudir a un pueblo casi fantasma colgado en unos de ésos acantilados, como éra Rinlo, pequeñisimo pueblo donde pudimos callejear, oyendonos los pasos de la tranquilidad diaria, hasta las vacas se callaban al pasar; seguidamente, fuimos por una carretera bordeando el litoral, y disfrutando del azuloso mar, mezclado con las nubladas nubes, y verdes prados.

Con unos muy buenos desayunos, comenzabamos la etapa del interior, queriamos ver el "castro Celta" de Coaña, y las cascadas de Oneta, que para encontrarlas...allí pudimos refrescarnos, tanto que el día en el interior era de 28º. Para acabar comiendo entre curva y curca en Boal, pequeño sitio donde pudimos asombranos de sus platos, y de su cantidad "seguiamos la dieta"; éra tarde pero nos atendieron, ensalado de arroz y almondigas caseras, ufff, que caseras, madre. Ya a la vuelta pasamos por Puerto de Vega, a pie de mar, de nuevo. Y la playa de Otur, donde pudimos darnos un descanso, que aunque la temperatura no éra alta para playa, decidimos "quemar" lo cogido, así que éste runners decidió correr, a pie de mar.

Cudillero, otra cita obligada del Occidente Asturiano, pueblo pesquero, cerrado en sí mismo, colgado si, una variedad de Cuenca, pero como mar, claro. Allí la sidra tambien éra obligada, y las tapitas autoctonas también, chipirones, pastel de cabracho... luego camino del Cabo de Busto, también pudimos observar bajo un faro, el esplendor de la mar.

Playa de Frejulfe, ufff, que playa mas linda, casi 700 metros de larga, con un gran mirador en lo alto, y una temperatura, que aunque amenaza tormenta, como así paso después; pudimos disfrutar de otro momentazo runners, y Ino y yo hicimos unos largos, que nos venián muy bien para tanto buen desayunar, comer, beber, y cenar...

No es un sueño, pero si lo hubiera sido, lo viviría intensamente como lo he relatado.


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