viernes, 24 de agosto de 2007

Kibet se lleva el oro en el maratón en una discreta actuación española.


CHEMA MARTÍNEZ, DÉCIMO, EL MEJOR DE LA SELECCIÓN.


EFE. Osaka La delegación española no ha comenzado con buen pie su participación en el Mundial de Osaka. Ninguno de los nuestros pudo pelear por las medallas terminando Chema Martínez, décimo, como el mejor clasificado. El keniata Luke Kibet se llevó la medalla de oro por delante de el qatarí Shami y del suizo Rothlin que se reparten la plata y el bronce de un maratón inhumano.

Luke Kibet, un funcionario de prisiones de 24 años, consiguió la primera medalla de oro de los Mundiales de Osaka al ganar el maratón con una marca de 2h15:58, la peor en la historia del torneo, y devolvió a Kenia el título mundial de la carrera más larga después de 20 años. El qatarí Mubarak Hassan Shami y el suizo Viktor Rothlin, este último al cabo de una espectacular progresión en los tres últimos kilómetros, acompañaron a Luke en un podio inesperado. Desde que en Roma'87 venció otro funcionario de prisiones, Douglas Wakihuri, Kenia no había vuelto a ganar un maratón mundialista.

España, primera potencia del maratón en la lista por puntos, conservó sus esperanzas de medalla hasta el kilómetro 27 en que José Ríos, que había estado siempre en cabeza, cedió ante el ataque de los kenianos. Ex corredor de 3.000 metros obstáculos (fue subcampeón de Kenia en 2004), Kibet, con una discreta marca personal de 2h08:52 pero con dos victorias en Taiwán, aprovechó las duras condiciones de la prueba, el calor y la humedad, para sorprender a los favoritos.

El grupo de 85 corredores tomó la salida a las siete de la mañana (00.00 hora española), una hora intempestiva para competir pero elegida por los organizadores para soslayar los efectos del intenso calor de Osaka. Aun así, el termómetro marcaba 28 grados, el cielo estaba nublado y la humedad era del 87 por ciento. Las temibles condiciones hicieron que algunos de los grandes se quedaran en casa. El doble campeón mundial, el marroquí Jaouad Gharib, alegó una pequeña lesión para dar la espantada, renunciando a un posible histórico "hat trick", y el campeón olímpico, el italiano Stefano Baldini, pretextó falta de forma física.
Ríos, bien posicionado
En tales condiciones, la condición de favorito recaía en el marroquí Abderrahim Goumri, que presentaba una marca reciente de 2h07:44. El español Julio Rey, con el dorsal número uno en el pecho, no se considera en su mejor año y eligió desde la salida una posición retrasada, a diferencia de José Ríos, siempre arriba.

Por el quinto kilómetro el grupo delantero, poblado de atletas de origen magrebí y etíopes, pasó en 16:37 minutos, y por el décimo, con el keniano William Kiplagat al frente, en 32:50. En el lapso de seis segundos había 56 corredores todavía. Kenia, con Kiplagat y Luke Kibet, tomó el mando cumplidos los 40 minutos de carrera. En el grupo hubo cruce de miradas pero sólo un kilómetro después se atrevieron a seguirlos.

En el kilómetro 15 Pepe Ríos y el suizo Viktor Rothlin eran los únicos blancos en el grupo delantero, reducido a 15 corredores, que sin embargo ralentizó su ritmo (16:20 en tercer 5.000), permitiendo la incorporación de otro español, Chema Martínez. Los primeros pasaron el kilómetro 20 en 1h04:59 y el medio maratón en un parcial lentísimo de 1h08:30. Pepe Ríos, que había corrido en Japón, aunque en invierno, tres de sus cuatro maratones terminados, eligió ese punto para dejarse ver en cabeza con sus características miradas hacia atrás.
Segundo zarpazo
Kiplagat, en posesión de la mejor marca de los concurrentes (2h06:50), dio su segundo zarpazo tras pasar el kilómetro 25 en 1h21:11. Los dos kenianos se quedaron arriba con el eritreo Yared Asmeron y el qatarí Mubarak Hassan Shami. Luego se sumaron Rothlin, subcampeón de Europa, y el tanzano Samsom Ramadhani. Kibet, al frente de los fugados, pasó por el kilómetro 30 en 1h36:56 (último 5.000 en 15:45). El termómetro había trepado hasta los 30 grados y la humedad descendido hasta el 60 por ciento. Kiben empezó a abrir una brecha con Kiplagat y Shami que no dejó de aumentar.

Un cinco mil en 15:39 para llegar al kilómetro 30 en 1h36:56 concedió a Luke una ventaja de 23 segundos sobre el dúo perseguidor. Por detrás Tsuyoshi Ogata, bronce en Helsinki, fue progresando, pero no pudo, finalmente, alcanzar la medalla que anhelaba. Rothlin esprintó en el último kilómetro hacia el podio.

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